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¿Qué es el Síndrome de Hiperémesis Cannabinoide?

El síndrome de hiperémesis cannabinoide (CHS, en inglés) suena como si William Randolph Hearst se hubiese levantado de entre los muertos y maldecido a los amantes del cannabis con lo peor que su cerebro no muerto podía conjurar.

“¡Vomitarás sin control! ¡Pensarás que el cannabis te ayudará porque es un antiemético probado, pero lo empeorará! ¡Los episodios de vómitos durarán hasta una semana! ¡Los antieméticos convencionales no funcionarán! ¡Tu médico no sabrá qué lo está causando! ¡JOJOJOJOOOOOOO!”

Bromas aparte, se trata de una enfermedad terrible, y no se puede negar la correlación entre el consumo de cannabis y la aparición de los síntomas de hiperémesis cannabinoide, y la desaparición correspondiente de esos síntomas en una media de tres meses después de suspender el consumo de cannabis.

Sin embargo, la correlación no implica causalidad. A pesar de lo que dice la prensa sensacionalista (quienes han denominado al fenómeno en inglés como “scromiting” porque los pacientes gritan – scream – y vomitan – vomit), actualmente no se dispone de suficiente evidencia científica para afirmar que el cannabis sea la única causa.

¿Cuáles son los síntomas del síndrome de hiperémesis cannabinoide?

La traducción literal de ‘hiperémesis’ es ‘hipervómito’. Este es el síntoma principal. Se manifiesta como períodos prolongados de náuseas y vómitos violentos que duran, de media, de tres a cuatro días. La enfermedad va acompañada de un dolor abdominal.

Estos episodios de hiperémesis – que duran de tres a cuatro días – le ocurren a la mayoría de los pacientes cada dos meses, lo que provoca pérdida de peso, deshidratación y, como es evidente, mucho estrés. Muchos son hospitalizados y necesitan recibir hidratación intravenosa y tratamiento médico.

Esta etapa está precedida por lo que se denomina la fase prodrómica, durante la cual los pacientes sienten náuseas y como si pudieran vomitar en cualquier momento. Este síntoma también viene acompañado de dolor abdominal, a pesar de lo cual los afectados por lo general consiguen mantener una alimentación regular.

Baños calientes, síndrome de hiperémesis cannabinoide y síndrome de vómitos cíclicos

¿Qué es el síndrome de hiperémesis cannabinoide?

Todos estos síntomas también se observan en un trastorno igualmente raro y muy desagradable, el síndrome de vómitos cíclicos (CVS, en inglés). Las dos enfermedades comparten un síntoma más, y es muy inusual. En ambos casos, los afectados informaron de que habían encontrado alivio al tomar baños o duchas con agua caliente. Como ninguna de las dos afecciones responde a los antieméticos convencionales, lo que se conoce como “baño compulsivo como comportamiento aprendido” es sumamente común porque es una de las pocas cosas que parecen ayudar.

Incluso se dispone de un informe anecdótico de un joven que deja los platos de comida al lado de la ducha porque las duchas calientes son lo único que le hace sentir lo bastante bien como para comer. Cerca del 60% de los pacientes diagnosticados con síndrome de hiperémesis cannabinoide o síndrome de vómitos cíclicos han informado de que se dieron baños o duchas calientes para aliviar sus síntomas.

De hecho, el síndrome de hiperémesis cannabinoide y el síndrome de vómitos cíclicos tienen todos estos siguientes síntomas en común:

  • Ciclos repetitivos de dolor de estómago, náuseas extremas y vómitos
  • Períodos en los que se sienten relativamente bien, o solo tienen náuseas, entre los episodios de vómitos
  • Los antieméticos convencionales no funcionan
  • Las duchas o los baños de agua caliente funcionan
  • Pérdida de peso (como era de esperar)
  • Sed extrema, a veces relacionada con vomitar agua que es menos doloroso que intentar vomitar con el estómago vacío
  • Los pacientes tienen menos de 50 años de edad

¿Cuál es la diferencia entre el síndrome de vómitos cíclicos y el síndrome de hiperémesis cannabinoide?

Cuando se trata de hacer un diagnóstico, los médicos se enfrentan a muchos problemas. En primer lugar, se sabe poco sobre cualquiera de los dos tipos de síndrome. Es frecuente que los pacientes pasen por años de pruebas dolorosas e invasivas antes de que se llega al diagnóstico, porque en un principio se sospecha de muchas otras enfermedades y problemas de salud que luego hay que descartar.

A menudo, es posible que los médicos ni siquiera hayan oído hablar de estas afecciones, ¡lo que dificulta aún más su diagnóstico! Según un estudio médico alemán de 2017, se tardan unos diez años en realizar un diagnóstico definitivo.

El mismo estudio también señala los muchos síntomas que el síndrome de vómitos cíclicos y el síndrome de hiperémesis cannabinoide tienen en común: “… ambos [se caracterizan] por episodios recurrentes de náuseas intensas, vómitos … y bienestar comparativo entre los episodios … La literatura no es consistente en lo que respecta a las características clínicas que permiten diferenciar el CVS del CHS”.

De hecho, el único prerrequisito inicial para un diagnóstico potencial de CHS en oposición al CVS es el uso crónico de cannabis. Las comorbilidades enumeradas como síntomas del síndrome de vómitos cíclicos en lugar del síndrome de hiperémesis cannabinoide son migrañas, enfermedades psiquiátricas y vaciado gástrico rápido, también conocido como “síndrome de dumping“. Aquellos que indican síndrome de hiperémesis cannabinoide son el vaciado gástrico retrasado, o la gastroparesis, y el cese del consumo de cannabis que conduce al final de la hiperémesis.

En otras palabras, si consumes cannabis y tienes problemas de hiperémesis, y luego dejas de usar cannabis y los problemas desaparecen, ¡básicamente esto es lo que confirma el diagnóstico!

¿Cuál es la conexión entre el síndrome de hiperémesis cannabinoide, el síndrome de vómitos cíclicos, los baños calientes y los pimientos picantes?

A pesar de algunos informes de que la hiperémesis cannabinoide es única como síndrome que hace que quienes lo padecen solo encuentren alivio de las náuseas paralizantes tomando baños de agua caliente, el síndrome de vómitos cíclicos comparte esta característica. El hecho de que los antieméticos convencionales no funcionen en ninguna de las afecciones es un claro indicio de que uno de los dos está presente. La investigación publicada en enero de 2018 señala la razón por la cual el baño se convierte en una “conducta aprendida” en personas que sufren de CHS, y una posible causa para el propio CHS.

Aunque hace falta mucha más investigación, existe una fuerte hipótesis de que la exposición a largo plazo a los cannabinoides desensibiliza ciertos receptores, volviéndolos inactivos. Los receptores transitorios del subtipo vaniloide 1 (TRPV1) son activados por las altas temperaturas, los cannabinoides y la capsaicina, la sustancia química que contienen los pimientos que los hace “picantes” y que produce una sensación de ardor cuando se comen.

Los receptores TRVP1 están presentes en todo el sistema digestivo. Cuando se activan, ejercen un potente efecto antiemético. Eso es lo que pueden desencadenar los fitocannabinoides exógenos, razón por la cual el cannabis funciona como antiemético. Sin embargo, cuando son estimulados en exceso por (en este caso) la exposición continua a los cannabinoides causada por el consumo de cannabis, pueden “agotarse” temporalmente y volverse inactivos.

La teoría es que esto hace que el sistema digestivo pierda tanto equilibrio como para que aparezcan los síntomas del CHS: primero, la fase prodrómica (posiblemente de varios años) de náuseas y malestar, y finalmente los vómitos excesivos. En una manera de “combatir el fuego con fuego”, aplicar los otros factores que estimulan los receptores TRPV1 – calor y capsaicina – hace que comiencen a funcionar de nuevo.

Esta teoría no solo la confirman los frecuentes informes de baños calientes tomados por pacientes de ambos síndromes (60% según la investigación), sino que cuando se aplicaba crema de capsaicina en el abdomen de los pacientes con síndrome de hiperémesis cannabinoide, informaron de una disminución de los síntomas en cuestión de horas.

Hasta ahora, solo se ha tratado a 15 pacientes de esta manera y se han registrado los resultados, pero esto ya es muy prometedor para un problema que, hasta ahora, ha demostrado ser resistente a la resolución por cualquier otro medio que no sea “dejar el cannabis”.

Síndrome de hiperémesis cannabinoide: alarmismo al estilo Reefer Madness

A pesar de la falta de pruebas contundentes de que la hiperémesis cannabinoide esté causada por el cannabis (en lugar de estar vinculada al consumo de cannabis), los principales medios de comunicación se han lanzado sobre ella como prueba de que el cannabis es realmente la hierba del diablo. El periódico gratuito de Metro del Reino Unido intentó afirmar que la palabra “scromiting” se había acuñado en las salas de emergencia de los EE. UU. a medida que se inundaban con consumidores de cannabis afectados, aunque esta afirmación de hecho se ha desmentido.

En 2015, el periódico Daily Mail, que parece oscilar entre posicionarse a ultranza a favor y en contra del cannabis, dependiendo de qué postura genere el título más escandaloso, advirtió que la hiperémesis cannabinoide probablemente “merme los recursos hospitalarios”, a pesar de que solo se han comunicado dos casos en el Reino Unido de momento.

Varios estudios y unos cuantos reportajes de noticias han dicho que el CHS está en aumento, y lo han relacionado con el creciente número de lugares donde el cannabis es legal para uso recreativo y medicinal. Sin embargo, esto aún no se ha demostrado (como tampoco la causa exacta del CHS).

El primer caso de hiperémesis cannabinoide en los Países Bajos se produjo en 2005 a pesar de que el cannabis se había despenalizado en el país desde principios de los años 70, y sin duda, no es una epidemia. No se ha informado de casos en Portugal (despenalizado en 2001), ni en Uruguay (legalizado en 2017) que quien aquí escribe haya podido encontrar.

Podría ser sencillamente que se haya informado de más casos, específicamente en los EE.UU., porque ahora hay más personas que se sienten capaces de informar a los médicos sobre su consumo de cannabis sin temor a repercusiones. No obstante, hay otro factor más que se correlaciona con la hiperémesis cannabinoide que debe estudiarse.

¿Podría el aceite de neem causar hiperémesis cannabinoide?

¿Qué es el síndrome de hiperémesis cannabinoide?

La correlación entre el cannabis y la hiperémesis cannabinoide no se pone en duda. La causalidad aún no se ha demostrado. ¿Qué pasa si, en vez del propio cannabis, el problema es algo que se ingiere junto con él?

El aceite de neem es un pesticida natural que está certificado para uso orgánico en los Estados Unidos. El crecimiento de la industria legal del cannabis en EE. UU., junto con el entusiasmo de muchos cultivadores autorizados por producir un producto orgánico, ha llevado a un aumento del uso de productos que contienen azadiractina, la sustancia derivada del árbol de neem que mata a las plagas.

Los síntomas de la intoxicación por aceite de neem son prácticamente idénticos a los síntomas del CHS y remiten de la misma manera cuando cesa la exposición al aceite de neem y sus derivados.

Esta hipótesis ha sido planteada principalmente por los aficionados al cannabis en lugar de por los médicos, y es posible que la ciencia convencional simplemente no sepa lo suficiente sobre cómo se cultiva el cannabis para hacer la conexión. Actualmente, hay 139 productos que contienen aceite de neem que están registrados en el Organic Materials Review Institute y que están disponibles en los EE.UU.

Sin embargo, su uso no está autorizado ni en Canadá (donde de hecho es ilegal usarlo como pesticida), ni en el Reino Unido, donde las tasas de consumo de cannabis entre la población son muy similares a las de EE.UU., pero los casos de síndrome de hiperémesis cannabinoide de los que se ha informado son muchos menos.

La conexión albanesa

En 2013, se informó de una gran cantidad de intoxicaciones en Albania. Más de 700 personas “buscaron tratamiento … por los efectos de plantar, cosechar, prensar y envasar el cannabis en el pueblo de Lazarat”. Conocido en su momento por su ilegalidad y producción de cannabis a escala industrial, Lazarat recibió a unas 2.000 personas que trabajan en los campos de cannabis.

Las personas que necesitaban tratamiento eran casi todas mujeres y niños, que tenían más probabilidades de manipular y procesar el cannabis que de simplemente cortar las plantas, y era mucho menos probable que ingirieran deliberadamente nada de eso, sobre todo cuando sus patrones les pagaban solo 8 euros por cada 10kg procesados.

Sus síntomas eran “episodios de vómitos, dolor de estómago, latidos irregulares del corazón y presión arterial alta”. En aquel momento, esto se atribuyó solo al cannabis. Es muy poco probable que sea así. Estos también son los síntomas de la intoxicación por aceite de neem.

No es posible demostrar que el aceite de neem se estuviera utilizando como pesticida en los campos de cannabis en cuestión. Sin embargo, es cierto que el aceite de neem se ha fomentado como fertilizante orgánico en toda Albania, con 400 árboles de neem introducidos allí en 2005 como parte de un “paquete impermeable”, junto con formación de los agricultores locales sobre cómo usarlo. Esto es evidencia circunstancial, pero es evidencia, no obstante.

¿Y ahora qué?

No hay respuestas definitivas a las preguntas sobre qué causa el síndrome de hiperémesis cannabinoide, por qué ha surgido solo en las últimas dos décadas de uso de cannabis y si debería o no llamarse síndrome de hiperémesis cannabinoide en lugar de “síndrome de hiperémesis misteriosa” o “posible síndrome de hiperémesis por intoxicación de neem”. No obstante, lo que podemos concluir son los siguientes puntos:

  • El síndrome de vómitos cíclicos y el síndrome de la hiperémesis cannabinoide solo difieren en dos aspectos: el uso del cannabis por el paciente (confeso) y las velocidades del vaciado gástrico. No hay indicios de que se haya analizado a personas diagnosticadas con CVS por consumo de cannabis, por lo que parece ser responsabilidad del individuo informar a los médicos al respecto. En base a esto, ¿es posible que algunos casos de CVS sean realmente CHS?
  • La intoxicación con aceite de Neem es virtualmente idéntica al CHS. El aceite de neem se utiliza en el cannabis como pesticida orgánico tanto en la agricultura legal como ilegal. Si el aceite de neem permanece en las flores de cannabis, puede ser fácilmente ingerido por personas que desconocen su presencia. La evidencia circunstancial apunta a que algunos casos de síndrome de hiperémesis cannabinoide pueden ser intoxicación con aceite de neem.
  • La eficacia de los baños calientes y de las cremas de capsaicina en el tratamiento del CHS sugiere que la hipótesis de que los receptores de TRPV1 se estimulan en exceso con los cannabinoides apunta a que no todos los casos de síndrome de hiperémesis cannabinoide son causados por el aceite de neem, ya que estos tratamientos no tendrían efecto sobre la intoxicación con aceite de neem.

¿Qué hacer si crees que tienes síndrome de hiperémesis cannabinoide?

En primer lugar, deja de ingerir cannabis. Tanto si se trata del aceite de neem como si no, necesitas darle un descanso a tu sistema; los síntomas del síndrome de hiperémesis cannabinoide suelen tardan unos tres meses en desaparecer.

Si sigues teniendo síntomas después de este tiempo, podría ser que algo más esté mal, pero la única manera de descartar el síndrome de hiperémesis cannabinoide es dejar de usar cannabis.

En segundo lugar, consulta a tu médico y explícale lo que crees que está sucediendo. Es posible que necesites líquidos adicionales y, en casos extremos, un goteo intravenoso para reemplazar los líquidos perdidos.

¿Has tenido CHS o conoces a alguien que sí lo haya sufrido? ¿Cuál crees que podría ser la causa? Por favor, cuéntanos tu opinión en los comentarios de abajo.

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