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Entrevista con Javier Puig, presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas

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La sociedad está madura y hay que trasladar eso al parlamento.

Como ya hemos comentado en este blog, el panorama político en torno al cannabis en España se mueve, y rápido. Javier Puig preside la principal y más antigua federación cannábica, la FAC, y en esta entrevista repasa la situación del asociacionismo, los progresos en el campo político y las relaciones, a veces complicadas, con otras plataformas e iniciativas.

En primer lugar, ¿nos podrías decir cuál es la situación actual de la FAC?

La FAC se encuentra en una dinámica positiva, creciendo en número y en complejidad. En estos momentos, tenemos representación en todas las comunidades autónomas, excepto Castilla-La Mancha, Ceuta y Melilla. Tenemos federaciones regionales en seis comunidades y en otras nueve hay asociaciones que no han llegado a formar federación propia pero participan activamente. Hay mucha gente nueva, como en Castilla y León o en Aragón. También nos están pidiendo información para entrar asociaciones que formaban parte de federaciones que se fueron de la FAC hace años y que están volviendo porque están descontentos con ellas o porque están simplemente paradas.  También sigue habiendo asociaciones históricas. Por ejemplo, CATFAC, la federación catalana, tiene  mucho que aportar por su experiencia y están jugando un papel muy importante, desde la horizontalidad.

En enero celebrasteis asamblea general y, entre otros cambios, habéis decidido convertiros en confederación en vez de federación. ¿Por qué?

Nos ha parecido lo más lógico en pleno proceso de crecimiento. Como había varias federaciones regionales, lo normal era que se confederasen entre ellas, en vez de hacerlo asociación por asociación. Los fines de la FAC no se modifican, pero cambia la estructura organizativa, de manera que es más horizontal y descentralizada. Además, exige mayor representatividad, ya que para hacer una federación solo hacen falta tres asociaciones en toda España, mientras que en una confederación tiene que haber al menos tres federaciones, con sus respectivas asociaciones. Se trata de respetar la capacidad de decisión de cada federación, pero manteniendo la voluntad de hacer esfuerzos comunes.

¿Seguís asesorando a las nuevas asociaciones que os lo solicitan?

Se sigue haciendo un asesoramiento básico, por el que cobramos 50 €, en el que se incluye un dossier y la guía de clubes, al que nos proponemos añadir un guion bastante detallado con todos los trámites necesarios. Estamos trabajando con una abogada con un perfil muy activista, Beatriz Macho, en la que si quieren pueden delegar, y ella se encarga de los trámites, con una tarifa escalonada. Si alguna asociación quiere informarse puede escribirnos a fac@fac.cc o llamar al 660535244 y hablar con Bea.

El panorama político está bastante agitado. ¿Qué prioridades tenéis en ese terreno?

Sobre todo, canalizar en la vía política el apoyo social que hemos logrado en los últimos años. En la sociedad hay ahora una percepción favorable, con una mayoría a favor de regular el cannabis. La sociedad está madura y hay que trasladar eso al parlamento. Hasta ahora, dada la cerrazón del gobierno central y también de algunos partidos de la oposición, el trabajo político se había centrado en las autonomías, donde siguen en marcha varios procesos de regulación y esperamos que haya más. Pero ahora toca trabajar más en Madrid y tenemos varios procesos en marcha. Hemos contactado con el PSOE y otros grupos, también tenemos relación con Podemos, ya que nuestro secretario de facto, Braulio, forma parte de su Círculo Cannábico. También sabemos que en breve saldrá una propuesta elaborada por un grupo de expertos y estamos esperando, porque probablemente pueda servirnos de base para definir una postura clara y defender nuestra legitimidad en este nuevo contexto que estamos viviendo.

¿Y qué tal andáis de recursos para esta nueva etapa?

Desde hace tiempo, una de nuestras características es la escasez de recursos. Tenemos una preocupante falta de patrocinadores. Todavía mantenemos la publicidad de nuestros antiguos sponsors en la web, pero lo cierto es que hace mucho que no recibimos aportaciones, así que trabajamos a base de voluntariado, porque la situación económica de la mayoría de las asociaciones es muy mala. Lo mejor es que se están incorporando activistas jóvenes con conocimientos técnicos, muy motivados y preparados, y eso nos ayuda mucho.

Hablemos de las sentencias del Tribunal Supremo contra clubes cannábicos. ¿Cómo las interpretáis desde la FAC?

Está claro que representan la línea dura del prohibicionismo, aunque contienen ambigüedades que tal vez se deban a divisiones internas o tal vez sean intencionadas. Desde luego, hacen una interpretación restrictiva sobre qué es un “grupo cerrado”, sin aclararlo, y dejan en el aire varias cuestiones.

De todas formas, también tienen aspectos positivos, como la legitimación del cultivo colectivo, aunque habría que regularlo, y el reconocimiento del fracaso de la prohibición. Aunque lo mejor es el hecho de que invitan al legislador a regular nuestras actividades. Y ya que los políticos se refieren todo el rato a lo que dice el Supremo, pues que tomen nota y adopten medidas.

Entrevista con Javier Puig, presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas -

¿Y en qué situación quedan las asociaciones?

Las asociaciones quedan en una casi total indefensión, por la ambigüedad. Habrá que ver cómo interpretan la nueva doctrina en sus próximas sentencias y, sobre todo, habrá que ver cómo las aplican los tribunales menores. Mientras tanto, estamos en una inseguridad jurídica total. Nos jugamos años de cárcel y no sabemos nada seguro, lo que supone una angustia vital para bastante gente.

¿Y cómo se debería reaccionar?

Hay que adelantarse a ellos y revisar la norma para ver cómo encajan los perfiles pequeños, las asociaciones humildes. A priori, ya cumplíamos con los criterios más estrictos del Tribunal Supremo, pero cuando sea necesario habrá que modificar los estatutos, reducir el número de socios, incluir una cláusula con la obligación de que todo el mundo participe de alguna manera en el cultivo,…

Tenemos que echarle imaginación mientras esperamos tener certezas y buscar seguridad en el entorno de cada asociación. El problema es que como no hay un marco normativo claro, tampoco hay una guía clara. Nadie puede saber lo que van a decir los tribunales dentro de un año o dos.

¿Y qué posibilidades ves en el parlamento? ¿Crees posible una regulación a corto o medio plazo?

En otros asuntos sociales ya se ha visto que en el parlamento hay un nuevo equilibrio de mayorías. Se ha abierto una puerta a que, estando el PP en minoría, el parlamento  pueda imponer su criterio. Aun así, les queda una posible argucia legal, y es que el gobierno, aunque esté en minoría, puede vetar una ley si afecta al gasto, si altera los presupuestos, y en los últimos meses se ha visto que la estrategia del gobierno para frenar esas iniciativas va por ahí. No sé hasta qué punto una ley sobre el cannabis se podría incluir en esa categoría. Me supera un poco a nivel técnico, pero entiendo que la dicotomía pasa por ahí.

¿Y en cuanto a las iniciativas políticas que ya están en marcha?

Por un lado tenemos la Iniciativa Legislativa Popular para regular el cannabis, y luego dos Proposiciones No de Ley, la de Esquerra Republicana y la de Ciudadanos. Empezando por esta última, el problema es que se limita al uso terapéutico. En otros países se ha visto como válido el acercamiento a la regulación del uso lúdico previo paso por el terapéutico, supongo que para preparar a la opinión pública. Es legítimo, pero creo que no es nuestra pelea. El cannabis como medicamento es un derecho inapelable de los enfermos, pero yo defiendo el derecho al uso lúdico. Consideramos la propuesta positiva, pero no es exactamente lo que nosotros demandamos. La PNL de Esquerra defendía a las asociaciones, pero ya la tumbaron, por una maniobra política para que ERC no pudiera apuntarse el tanto de sacar adelante su propia propuesta.

Luego, la ILP va por libre. En el momento en que la plataforma Regulación Responsable decía que había que consensuarlo todo, sale el que era su responsable de incidencia política y con sus compañeros de Navarra propone por libre una ILP. Se ha creado una especie de batiburrillo de iniciativas políticas y de colectivos que las impulsan, que se cruzan unos con otros. La postura que vamos a tener hacia la ILP es de apoyo pero sin excesivo entusiasmo, no queremos herir sensibilidades. La iniciativa tiene pocos sectores cannábicos que la apoyen, sobre todo por la manera en que se hizo, y porque en el texto hay cosas que no gustan a bastante gente y que se deberían haber consensuado, ha sido todo unilateral. Así que no vamos a estar en contra, pero tampoco la vamos a apoyar mucho.

¿Y las relaciones con la principal plataforma, Regulación Responsable? Hace tiempo que ya no formáis parte. ¿Sigue habiendo asociaciones de la FAC participando?

No sé si queda alguna a nivel individual, como Federación decidimos separarnos de la plataforma  para continuar la relacion con ellos desde la independencia a mediados del año pasado. Aun así, mantenemos comunicación regular con ellos, estamos en contacto. Intercambiamos información sobre las decisiones de las respectivas asambleas y hemos enviado representantes a las suyas.

¿Y cuál ha sido la principal pega para que salierais?

Nuestra principal pega es su funcionamiento interno, sobre todo a raíz de una asamblea, aquello no funcionaba como estamos acostumbrados. Al no sentirnos cómodos, pensamos que podíamos trabajar mejor por libre. Luego se ha dado la colaboración, pero desde la independencia. La cuestión es que en RR hay muchos miembros que no tienen interés en participar y prefieren delegar en alguien que les haga las cosas. Si quieren funcionar así nos parece respetable, pero sentíamos que no debíamos estar allí para legitimar voluntades impuestas, por mucho que ese funcionamiento tan ejecutivo lo haya decidido su asamblea.  Aunque desde luego reconocemos el valor de esa plataforma. Tienen recursos, hay todo un trabajo por detrás y han alcanzado algunos logros.

¿Te gustaría añadir algo?

Sí, ahora estamos en una lucha por defender derechos que creemos que ya tenemos, por evitar retroceder. Pero eso no basta y hay que avanzar hacia un cambio legal, sobre el que todavía no tenemos una propuesta totalmente desarrollada, aunque entendemos que en una futura regulación tiene que seguir habiendo asociaciones y derecho al autocultivo.

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